En algún momento de la vida de todo docente, independientemente de la fecha o el momento del curso, el entusiasmo y el empuje que habitualmente tenemos todos para desarrollar nuestras tareas diarias disminuyen enormemente o desaparecen. Las causas son múltiples y variadas: el incremento de la ratio, la sobrecarga de tareas burocráticas, las trabas al trabajo docente real, o una mezcla indefinida de todas ellas en nuestra vida diaria. En el post de hoy os ofrecemos algunas ideas para recuperar el ánimo y las ganas en clase.

  • Relaciones sociales. Apoyarnos en las relaciones sociales que tenemos en el aula y en el centro siempre es una ayuda, y todos somos más o menos conscientes de su importancia. Pero a menudo dejamos olvidadas las relaciones sociales dentro del propio aula. Trabajar para mejorar las relaciones sociales de nuestro alumnado dentro de las aulas, y participar activamente en ellas y en su desarrollo, mejora mucho el clima del aula y las actitudes y comportamientos del alumnado hacia el docente. Personalizar el feedback que los docentes damos a nuestros discentes, y hacia sus familias, es otra práctica que también mejora considerablemente el clima de trabajo docente. Disminuimos con ello el nivel de conflictividad de las aulas y del centro, con lo que evitamos muchas tensiones y ansiedades innecesarias para todos.
  • Gestión del tiempo. Debemos reflexionar sobre el uso del tiempo que hacemos en las aulas. En muchas ocasiones asignamos unos tiempos determinados a tareas o aprendizajes que, ocasionalmente, necesitan una mayor atención; dedicarles el tiempo necesario permite afianzar los aprendizajes que pretendemos desarrollar, pero tenemos que hacerlo conscientemente, de modo que la variación en la gestión del tiempo sea tomada como una ganancia, y no como una fuente de estrés o una pérdida de tiempo. Debemos ser capaces de vivir el trabajo del aula como algo que fluye, no como una carrera que tenemos que ganar.
  • Simplificar. Casi siempre nos vemos arrastrados por el día a día y, sin darnos cuenta, estamos sobrepasados por la realidad. Sin embargo, cambiar de actitud y ser capaces de ver cada pequeño “obstáculo” como una simple tarea a resolver nos puede facilitar enormemente la vida, convirtiendo de nuevo las pequeñas cosas en pequeñas cosas, y no en gotas que van llenando un vaso imaginario. Buscar pequeñas estrategias para ir resolviendo situaciones repetidas, disruptivas y relativamente irrelevantes, cambiará por completo la situación que vivimos y la manera como la vivimos (para bien). Y, aunque parezca mentira, supone una enorme diferencia que bien vale la pena el esfuerzo.
  • Colaboración. El apoyo, la ayuda y la colaboración de los demás docentes del centro es algo de vital importancia para el trabajo de cualquier docente. Aportamos a nuestro trabajo otros puntos de vista y otras capacidades y fortalezas al diseño de nuestro trabajo. Además, el contacto directo con otros docentes es contagioso: nos recuerda y nos pone en contacto directo con aquella parte de nuestro trabajo que, de verdad, nos mantiene en él.

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