Todos los años, al plantearnos el trabajo para el curso que iniciamos, indefectiblemente, nos proponemos trabajar la lectura: el hábito lector, la competencia lectora, la independencia lectora, planes de fomento o animación a la lectura… Independientemente del éxito que hayamos tenido en nuestros planteamientos, al iniciarse el curso siguiente, volvemos a iniciar el proceso, porque nunca es suficiente. En el post de hoy os dejamos algunas ideas para fomentar la lectura independiente en nuestro alumnado (como siempre, no son todas las posibles, pero esperamos que os den ideas útiles).

  • Proporcionar lecturas cortas (que puedan terminar en un tiempo lo suficientemente corto como para no frustrarse) e interesantes para ellos.
  • Iniciar hilos de lectura. Eso supone tener accesible y/o visible información sobre el inicio del hilo (una temática, una autoría específica, etc.), así como cuidar la disponibilidad de material de lectura consistente con la propuesta que permita lecturas independientes.
  • Tener una zona de lectura disponible, que resulte agradable y atractiva al alumnado (decoración, ubicación, luz, asientos, etc.).
  • Utilizar medios impresos de distintos tipos para obtener información relevante en el trabajo diario o, incluso, como puntos de lectura (acerca de películas, anuncios, noticias, etc.).
  • Relacionar las temáticas trabajadas en clase con distintos libros, de ficción y de no ficción, relacionados con ellas; enseñárselos, tenerlos disponibles en el rincón de lectura o en la biblioteca, que sepan de antemano qué y dónde buscar, para despertar nuevos intereses e inquietudes.
  • No hacer seguimiento académico de las lecturas del alumnado. La lectura no debe ser una carrera, ni un examen, sino un hábito que se vea favorecido tanto por las necesidades informativas como por el disfrute libre del ocio.
  • Hacer que la biblioteca de aula o el rincón de lectura tengan alternativas de distintos niveles, algunos fáciles de prever (la predictibilidad de un texto incrementa la confianza del lector con más dificultades, así como sus posibilidades de terminar con éxito el texto empezado).
  • Asegurarnos de que las lecturas están ajustadas a las capacidades de comprensión y lectura de los lectores a quienes se las proponemos.
  • Incrementar la confianza en la propia capacidad lectora haciendo que alumnado mayor o aventajado haga lecturas en voz alta para los más pequeños (que también se motivan hacia la lectura en ese tipo de sesiones de escucha).
  • Tener al alcance del alumnado material atractivo de lectura de distintos tipos y perfiles (cómics, revistas de distintas temáticas, libros de distintos tipos…)
  • Utilizar textos de lectura en clase con tipografías grandes y fáciles (especialmente seleccionadas para resultar accesibles al alumnado con problemas de dislexia y similares); el uso adecuado de la tipografía y el tamaño de la letra supone eliminar dificultades innecesarias para mucho del alumnado que tiene problemas de lectura o, simplemente, no se siente cómodo leyendo.
  • Utilizar frecuentemente tareas de mensajería para “obligar” al alumnado a leer y escribir textos de una manera habitual, incrementando de esta manera, sin que se den cuenta, su competencia lectora.
  • Utilizar sin problemas las TIC (vídeos, programas de lectura, Alexa, Siri, etc.) dentro de las lecturas, como soporte, diversión, alternativa, y motivación hacia la lectura. Toda emoción positiva que asociemos será bienvenida.

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