En una sociedad cada vez más competitiva y precaria en muchos aspectos, pero al mismo tiempo mucho más permisiva y centrada en los derechos que en los deberes y necesidades, se han generado en los últimos años unos modelos de parentalidad sobreprotectora, exigente y susceptible muy dañinos para los niños, las relaciones familiares y la sociedad presente y futura.

De entre estos tipos de parentalidad sobreprotectora uno del que se habla mucho últimamente es el de los padres helicóptero, que se caracteriza por unos progenitores que sobrevuelan constantemente la vida de sus hijos en todos sus ámbitos, tomando por ellos todas las decisiones, hasta las más nimias, y generando un tipo de relación y educación claramente tóxica, dando como resultado padres extenuados e hijos incompetentes; sin contar con los daños colaterales que provocan (falta de comunicación y cooperación con los centros escolares y los docentes, inadecuación de las más básicas respuestas sociales en todo tipo de entornos, inexistencia del concepto de responsabilidad de los propios actos…).

Muchos de los profesionales de distintos ámbitos que trabajan con niños o con familias se han alegrado enormemente en los últimos tiempos de que este fenómeno esté saltando a la palestra pública desde distintos medios de comunicación como forma de generalizar la reflexión sobre los modelos de parentalidad y su incidencia en nuestra sociedad, presente y futura.

Entre los modelos de corte “exigente” están las llamadas madres tigre, siguiendo la tendencia publicitaria que una profesora de Yale de origen chino, Amy Chua, ha expuesto en sus libros sobre parentalidad, aconsejando la disciplina y la coercion como métodos básicos de crianza.

Las madres tigre parten de un modelo de inspiración asiático, son las más exigentes y buscan la perfección en los hijos. Su planteamiento es que a los hijos hay que criarlos dentro de una estricta disciplina, primando el esfuerzo personal y centrándose exclusivamente en el nivel de los resultados obtenidos.

Las bases son prohibir, castigar y reprimir, exigiendo la perfección en las tareas u objetivos encomendados, ignorando por completo las preferencias de los niños, en un modelo completamente opuesto a las tendencias y consideraciones de la sociedad occidental. El resultado: generalmente conseguir adultos hiper-exigentes que tienen el mismo punto de vista con el que se han criado y toda la intención de perpetuar el sistema.

Los padres guardaespaldas se definen como progenitores extremadamente susceptibles ante cualquier crítica sobre sus hijos o a que se les toque.

Siempre a la defensiva, los padres guardaespaldas son aquellos super-protectores que cuidan de la integridad física de sus hijos al máximo, no permiten que se les toque, y emocional también, es decir, se molestan si los profesores les regañan en clase o algún compañero les dice algo que no consideran oportuno y toman cartas en el asunto si alguien critica a su hijo, sin plantear en ningún caso la pertinencia de la actuación que suscita la protesta.

Esta modalidad de parentalidad tiene como consecuencia la generación de niños tiranos, acostumbrados a hacer todo lo que quieren cuando quieren y a que todas las responsabilidades recaigan siempre indefectiblemente en otros.

Criados en un entorno en el que se les protege de todos los miedos de sus padres y de todo tipo de incomodidades, aprenden a perpetuar esos miedos, y los suyos propios, sin tener capacidad alguna de gestionar o aprender del error o de las experiencias negativas, y carecen completamente de autonomía. El desarrollo de esos niños suele conllevar problemas de todo tipo según van avanzando hacia la vida adulta, convencidos de tener todos los derechos y ninguna obligación y sin ninguna capacitación, ni personal, ni afectiva, ni emocional, para hacer frente a las exigencias del mundo adulto, mucho menos el laboral.

Si queréis indagar más en algunas de estas tipologías parentales, aquí os dejamos unos cuantos enlaces para que podáis comenzar vuestras lecturas al respecto:

Llegan los ‘padres helicóptero’ – El Mundo

Padres helicóptero, un fallo en el vínculo de apego – La Razón

Los ‘padres helicóptero’ tienen que dejar que los profesores hagan su trabajo – Huffington Post

Los riesgos de ser ‘hiperpadres’ – Telecinco

¡Cuidado! La ‘madre tigre’ devora a sus hijos

Diez pasos para ser una madre tigre

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