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En los estudios sobre fracaso escolar se pone de manifiesto que habilidades tales como la adaptabilidad, la motivación o el autocontrol predicen cuantitativamente mucho más el éxito académico a largo plazo de los estudiantes que su rendimiento en términos de notas. Por lo tanto, y según un estudio publicado en Education Next, determinar la efectividad del impacto de los docentes sobre el comportamiento del alumnado es mucho más relevante que su efectividad sobre el incremento en el rendimiento en las evaluaciones en términos de predicción de éxito escolar.

Gran parte de los esfuerzos en mejorar los resultados de la escolarización a lo largo de la última década se han centrado en la efectividad de los docentes, en parte debido a los estudios que afirman que los docentes que mejoran los resultados de su alumnado frecuentemente afectan a su desarrollo a largo plazo, incluyendo la probabilidad de cursar estudios superiores, tener un trabajo o ahorrar. Se han venido utilizando los resultados académicos para medir el desempeño docente, comparando el progreso del alumnado y la estadística general para inferir el impacto de docentes individuales; en este tipo de valoración, se consideran bien valorados los docentes cuyo alumnado obtiene buenos resultados, frente a aquellos en los que esa evolución no se da.

Sin embargo, asumir que todo el profesorado que consigue que su alumnado obtenga buenas calificaciones mejora también las habilidades no cognitivas de las que hemos hablado al inicio, es una verdad a medias. Si bien esta relación se da en una gran parte de los docentes, estadísticamente esas dos situaciones no son correlativas, de modo que utilizar los resultados del alumnado como medida de la calidad docente no es una medida adecuada. 

Según los resultados del estudio, la efectividad de los docentes para mejorar un tipo de habilidades en su alumnado no es indicador de su habilidad para mejorar el otro. Los docentes que mejoran las notas del alumnado tienden a mejorar su comportamiento, pero no es una tendencia unívoca. Por lo tanto, nuestras valoraciones acerca de la efectividad de los docentes individuales y su incidencia en la mejora de la calidad educativa no están siendo efectivas. De ello se puede deducir la necesidad de utilizar varios y diversos tipos de medidas, así como la importancia de fomentar un tipo de formación permanente y actualización que fomenten el desarrollo y cuidado de este tipo de habilidades en las aulas. 

Según el Profesor Jackson, autor del estudio, los resultados nos llevan a hacernos una serie de preguntas. La más relevante cómo las evaluaciones podrían identificar a aquellos docentes que tengan impacto de largo alcance en el desarrollo del alumnado; pero, al menos de momento, no hay respuesta para esa pregunta. El autor de este estudio afirma que sería probablemente de ayuda conocer las prácticas más habituales que se llevan a cabo en las aulas y que inciden en la mejora de las habilidades no lectivas que se han demostrado predictivas, para utilizarlas como punto de partida, por ejemplo, para rúbricas de seguimiento que ayudaran a los docentes tanto a ponerlas en práctica como a autoevaluarse en su desarrollo. 

Para una lectura más a fondo del estudio a partir del que hemos hecho esta reseña, adjuntamos el enlace al artículo original del mismo: http://bit.ly/2AyVNfc

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