Para tener una buena salud, y además una buena salud cerebral, debemos cuidar varios aspectos relevantes, sin los que es imposible alcanzar un equilibrio y, por tanto, un adecuado estado de salud. Esto es así, evidentemente, para la salud física así como para la salud neurológica y, por tanto, afecta a la educación.

Podemos comenzar por identificar el concepto de salud neurológica; parece una perogrullada, pero debemos ser conscientes de que al hablar de una adecuada salud neurológica no esperamos mantener eternamente nuestro funcionamiento neurológico en la cumbre de sus posibilidades (como tampoco lo hacemos en el plano físico al hablar de la salud en términos generales), sino en el estado óptimo de cada momento y circunstancia. Y ese estado óptimo (o su ausencia) influye, evidentemente, en la educación.

Los aspectos relevantes que afectan a la salud neurológica, según los estudios llevados a cabo por varios neurocientíficos, en términos generales, son la nutrición, el sueño, el entrenamiento cognitivo, la socialización y el ejercicio físico. Es decir, los mismos parámetros que afectan a nuestra salud física afectan y condicionan nuestra salud neurológica.

En este mismo blog ya hemos escrito acerca de la importancia del sueño en la salud, en el funcionamiento neurológico y, por tanto, en el éxito educativo. El sueño es un proceso que funciona fortaleciendo las conexiones neuronales, consolidando memorias y, por tanto, aprendizajes. En la infancia y la adolescencia cuidar especialmente la higiene del sueño (no solamente las horas de sueño suficientes y adecuadas, sino la calidad y periodicidad del mismo). Una nota relevante, de cara a la optimización de los tiempos de estudio relacionadas con los adolescentes, apuntan a que sus ciclos de sueño cambian durante ese periodo, por lo que algunos estudios aconsejan retrasar hasta al menos media mañana las tareas que requieran una mayor demanda cognitiva para lograr unos mejores resultados en esta etapa.

Siguiendo con la importancia de los tiempos, en lo que a nutrición y salud neurológica se refiere, tan importante es lo que comemos como cuándo lo hacemos. Algunos estudios sugieren que el desayuno es muy relevante en el rendimiento escolar, especialmente en los adolescentes: mientras más regularmente se toma el desayuno y más alejado esta éste de la comida rápida, mejor rendimiento académico se obtiene, ya que se dispone de mejor suministro de energía para el rendimiento cognitivo, incrementándose la atención y la memoria.

El ejercicio físico es también una importante herramienta para proteger la salud cerebral: incide positivamente en los sistemas inmunológico, cardiovascular y anímico, disminuyendo, además, el estrés. Pero además altera el entorno químico a nivel neuronal, influyendo directamente en el aprendizaje. Se ha comprobado que los parones activos favorecen la concentración en las tareas posteriores, existiendo una correlación positiva entre la salud cardiovascular y el aprendizaje y rendimiento académico. La actividad física provoca un mayor equilibrio entre neurotransmisores, según algunos estudios, con lo que eso supone de cara a las tareas escolares y académicas.

La socialización es relevante en cualquier actividad del ser humano. Y la participación social activa, según algunos estudios, es una parte no solo relevante, sino necesaria para mejorar tareas cognitivas. Lo que los neurólogos llaman el cerebro social tiene toda una red de regiones conectadas entre sí para facilitar la interacción social y, al mismo tiempo, favorecer el aprendizaje de una manera eficiente. En la práctica, todos los docentes conocemos el efecto multiplicador del aprendizaje cooperativo o de la enseñanza o tutoría entre iguales; esto se produce porque vincula la actividad a un aprendizaje socioemocional.

Lo que los neurólogos llaman entrenamiento cognitivo es lo que los docentes denominamos práctica. La práctica permite consolidar aprendizajes y fijar recuerdos, automatizando procesos que permiten, a su vez, desarrollar otros conocimientos, favoreciendo, además, el autoaprendizaje y el descubrimiento, bases imprescindibles para el desarrollo competencial. El hecho de que en el ámbito docente funcionen especialmente bien las tareas planteadas como competiciones, juegos o retos viene a demostrar la tesis neurológica de que la estimulación cognitiva se multiplica y desarrolla mejor cuando hay implicadas novedad, reto y variedad. Es por ello que no debemos subestimar ni dejar de lado la idea de que lo lúdico bien diseñado y adecuadamente utilizado, con todas las posibilidades que en este ámbito nos ofrecen los medios digitales, constituyen una estrategia docente muy potente en términos educativos.

Por supuesto, ninguno de estos ámbitos tiene la potencialidad de la que hablamos sin una adecuada salud física en términos generales (aunque algunos de ellos también la desarrollan) y sin una buena salud anímica (en términos de actitud positiva, proyección positiva, motivación, etc). Son la base inicial sin los que ningún otro desarrollo personal tiene recorrido.

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