El campo de la educación permite un uso potencialmente ilimitado de las innovaciones. Las posibilidades de uso de las nuevas tecnologías para acrecentar y potenciar el proceso de aprendizaje abarcan desde las tareas administrativas más básicas o las correcciones automáticas hasta la puesta al alcance del alumnado todo tipo de material e información. Veamos, para iniciar una reflexión (cada cual llegará a un punto con ella) algunas de las posibilidades que ya, ahora mismo, ofrece:

  • Evaluaciones automatizadas: el hecho de que se puedan automatizar determinadas evaluaciones de ejercicios tipo permite, por una parte, una incalculable optimización del tiempo del profesorado para realizar tareas docentes no automatizables (diseño de materiales, seguimientos individualizados, etc., solo por citar los más obvios); y un feedback en tiempo real para el alumnado que aporta innumerables beneficios en el aprendizaje (y en el no menos importante desarrollo del autoaprendizaje, cada vez más necesario en nuestro mundo).
  • Apoyo al aprendizaje fuera del ámbito del horario académico y las aulas físicas: todos conocemos plataformas en las que proveer a nuestro alumnado de posibilidades y recursos para apoyar las tareas de aprendizaje que se desarrollan fuera del ámbito temporal y espacial de las aulas de muy diversas maneras.
  • Contenidos inteligentes: desde guías digitales a libros que implementan plataformas digitales de aprendizaje personalizado, las posibilidades de individualizar las rutas, diseños curriculares y niveles de aprendizaje se multiplican en todos los sentidos.
  • Individualización del aprendizaje: las herramientas de análisis de información en tiempo real que aporta la IA nos permite diseñar, en cada momento y para cada alumno, la ruta de aprendizaje (nivel, contenidos, repeticiones, tipologías de materiales, etc.) que cada uno necesita, sin variar sustancialmente el currículo y favoreciendo que cada uno optimice su aprendizaje considerablemente.
  • Detección de problemas: las herramientas de análisis de información en tiempo real que aporta la IA a las que hemos aludido anteriormente nos dan la información necesaria, que en ocasiones pasa desapercibida por dispersa o inconexa, para detectar problemas en el alumnado; de comprensión, de expresión, o incluso indicios de problemas de aprendizaje más complejos que atender adecuadamente.
  • Evaluaciones más completas, puesto que el profesorado tiene al final del proceso mucha más información, más ordenada y a veces más relevante, que con las evaluaciones tradicionales exclusivamente.

Aún cuando hablar de Inteligencia Artificial en educación suena a película futurista, lo cierto es que está presente, ya desde hace algún tiempo, en la realidad diaria de nuestras aulas, en mayor o menor medida. Con su ayuda podríamos hacernos a todos los implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje el trabajo más fácil. Es decisión nuestra ver qué podemos aprovechar, qué podemos desarrollar, y qué no ha llegado a nuestra realidad diaria aún.

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