Las estrategias de fomento o mejora de la lectura pretenden, en último término, enganchar al alumnado con la palabra escrita, ayudándoles con la comprensión y el análisis de los textos. Cuando nuestro alumnado necesita desarrollar adecuadamente un aprendizaje explícito de la lectura para engancharse a los textos escritos, entre las estrategias que podemos usar están:

  • Intentar que se interesen por el texto antes de comenzar a leer. Son las actividades previas a la lectura. Incluyen preguntas abiertas que les permitan reflexionar sobre sus conocimientos previos del tema a leer, para que les resulte familiar el contenido. Esto puede incluir la utilización de las “pistas” que nos da el propio texto con su título, las ilustraciones, o las listas de vocabulario que en muchos casos llevan en los márgenes.
  • Utilizar apoyo gráfico para que el alumnado pueda comprender conceptos abstractos sobre los que lee, o conexiones entre distintos textos que ha leído o tiene que leer sirve de gran ayuda a la hora de conseguir una mayor comprensión de los textos y, por tanto, una mayor satisfacción en la lectura.
  • Asegurarnos de que nuestro alumnado tiene acceso al vocabulario que va a necesitar para la lectura. Esto puede incluir un glosario previo, pero también actividades creativas de búsqueda de significados que les permita ir añadiendo esas palabras a su comprensión al tiempo que van leyendo. Hay baterías completas de actividades para trabajar el vocabulario y su comprensión a las que merece la pena volver a echar un vistazo.

Una vez que ya hemos superado las primeras fases de la lectura, enganchar al alumnado en ella puede pasar por fomentar la escritura de textos. Al escribir, de alguna manera, nuestro alumnado comienza a conocer distintivamente las partes de los textos y la información que aportan:

  • Los títulos, subtítulos, apartados y subapartados nos dan mucha información sobre el contenido y la jerarquización del contenido de los textos que leemos. Lo mismo ocurre con las ilustraciones y tablas que incluyen los textos. También es importante recordar las pistas que aportan enlaces e inicios de frase estandarizados del tipo “inicialmente”, “resumiendo” o “lo que es más importante”. Todas estas informaciones nos facilitan enormemente resumir el contenido de un texto con rapidez.
  • Aprender a subrayar lo mas importante, y no todo el texto, es también una herramienta muy valiosa. Si lo hacemos bien, la lectura de lo subrayado constituirá un resumen de lo más importante y/o significativo de un texto. Es una técnica que lleva su tiempo, pero que es enormemente útil.
  • Invertir o cambiar el orden de la lectura de determinados textos es, en ocasiones, una manera muy útil de optimizar la comprensión de un texto. Comenzar por el resumen nos permitirá tener una idea previa bastante clara que lo que el texto nos va a aportar, o de en qué parte del texto podremos encontrar la información que necesitamos. Lo mismo ocurre con la “navegación” por epígrafes, o el uso de los índices o mapas conceptuales de los textos, también nos aportan mucha información, tanto del contenido como del orden del mismo dentro del texto que tenemos por delante, permitiéndonos optimizar nuestra lectura en función de las necesidades con las que nos acercamos a él.

Algo importante a recordar: mientras más eficaz sea nuestra lectura, en cualquier contexto en que ésta se de, mayor será nuestra satisfacción y nuestro “enganche” con ella.

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