El Diseño Universal de Aprendizaje (DUA), más que una metodología didáctica, es un paradigma que preconiza un cambio de planteamiento a la hora de diseñar la organización del proceso de enseñanza-aprendizaje, partiendo de la base de que todo el alumnado tiene capacidades y dificultades diferentes. Se trata, simplificándolo, de diseñar las clases de manera que se anticipen todas las barreras de aprendizaje posibles para poder así superarlas. Es, por tanto, un enfoque que aspira a asegurar que todos los alumnos puedan acceder a los contenidos y objetivos del currículo ordinario.

Dentro de la literatura sobre el tema, algunos autores afirman que se trata de un sistema de apoyo que favorece la eliminación de barreras físicas, sensoriales, afectivas y cognitivas para el acceso, aprendizaje y la participación de los alumnos. Esta nueva concepción de la accesibilidad es así entendida como una condición imprescindible para garantizar la igualdad de oportunidades en el aula.

En lo concerniente al alumnado con dificultades de aprendizaje y atención, el UDL hace más accesible el aprendizaje, presentando la información de maneras que se adapten al alumnado, facilitando el uso de las fortalezas para trabajar las dificultades individuales, evitando las distinciones en las adaptaciones metodológicas, de acceso o incluso de mínimos. Este enfoque ofrece flexibilidad en lo referente a las maneras en que los estudiantes acceden el material, se interesan en él y demuestran lo que saben. Está, por tanto, basado en tres principios fundamentales:

  • Representación: El UDL recomienda ofrecer información en más de un formato. Por ejemplo, los libros de texto son principalmente visuales. Pero proporcionar audio, video y aprendizaje práctico permite que todos los chicos tengan la oportunidad de acceder al material de la manera que mejor se ajuste a sus necesidades. Se trata de proporcionar opciones de percepción, de uso del lenguaje y de comprensión.
  • Acción y expresión: El UDL sugiere ofrecer a los chicos más de una manera de interactuar con el material y mostrar lo que han aprendido. Por ejemplo, los estudiantes podrían elegir entre hacer una prueba escrita, dar una presentación oral o hacer un proyecto en grupo; leer el contenido o escucharlo; etc. Se trata de permitir distintas respuestas físicas, flexibilizando la utilización de las habilidades comunicativas y las funciones ejecutivas.
  • Participación: El UDL fomenta la búsqueda de diferentes maneras de motivar a los estudiantes. Permitir el desarrollo de habilidades se sienta como un juego, y crear oportunidades para que los estudiantes se levanten y se muevan alrededor del salón de clases; estrategias para afrontar tareas nuevas; opciones de autoevaluación y reflexión sobre sus expectativas; etc. Se trata de ofrecer diversidad de motivaciones, apoyo al esfuerzo y la constancia en el trabajo escolar, y opciones para la auto-regulación.

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