Todos sabemos que leer es una tarea compleja y que su aprendizaje requiere de un proceso que implica al mismo tiempo aprendizaje y maduración. Es algo tan simple o tan increíblemente complicado como decodificar un código asignándole, además, significado al resultado.

Todos sabemos que leer es una tarea compleja y que su aprendizaje requiere de un proceso que implica al mismo tiempo aprendizaje y maduración. Es algo tan simple o tan increíblemente complicado como decodificar un código asignándole, además, significado al resultado.

La lectura, por tanto, requiere que se conecten dos sistemas cerebrales: primero, el cerebro ha de aprender el significado de cada letra, para luego combinarlo con el lenguaje oral que ya conoce. Si esa unión no hay un lector competente, pues leer sin comprender lo que se lee no es leer. Por tanto, el cerebro ha de aprender a comprender el significado del mensaje escrito y desarrollar habilidades tales como la conciencia fonológica, la memoria de trabajo, etc. Muchos de estos procesos implican una serie importante de cambios neurológicos, cuatro de los cuales son básicos:

  1. Generar un área cerebral para procesar letras y palabras. El cerebro está “programado” para reconocer que un objeto es el mismo, independientemente de la posición en la que esté. Por lo tanto, para leer ha de aprender que la “p” es completamente diferente de la “b”; para ello se forma un Área de Visual de Palabras (Visual Word Form Area o VWFA en inglés), y algunas investigaciones han demostrado que este área está menos activada en individuos con dislexia.
  2. Desarrollar un reconocimiento especializado y rápido de los fonemas en las áreas cerebrales del lenguaje. Una vez que el cerebro entiende las letras, desarrolla otra especialización dentro de las áreas de lenguaje. Ahora no solamente puede comprender lenguaje a nivel de la palabra, sino a nivel de los sonidos individuales del lenguaje. Esta función es crítica para poder relacionar letras individuales con sonidos  individuales, justo al contrario de lo que ocurre con el lenguaje oral, donde se decodifican largas cadenas de palabras.
  3. Integrar lo impreso y el habla. La integración multisensorial combina dos o más sentidos para formar una percepción unificada. Este principio se usa cuando el cerebro aprende a integrar la información visual de lo impreso con la información auditiva del lenguaje. No solo hay que enseñar la correspondencia sonido-grafía, sino que la práctica es imprescindible para que el acceso al sonido sea automático.
  4. Integrar y coordinar temporalmente toda esta actividad con otras áreas cerebrales responsables de funciones tales como la atención, la coordinación motora, la articulación y la memoria. Una gran variedad de redes neuronales tienen que trabajar juntas para permitir una lectura fluida. Es imprescindible que la enseñanza de la lectura logre la activación y comunicación de estas redes neuronales para lograr un lector competente.

Para leer más:

Reading and the brain. Dr. Vera Blau-McCandliss, Vice President of Education and Research, Square Panda.

Lenguaje y cerebro: conexiones entre neurolingüística y psicolingüística

Desvelan los cambios del cerebro cuando aprende a leer

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