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El bilingüismo, la capacidad de comunicarse en más de un idioma, es una realidad cada vez más extendida en el mundo en el que vivimos. Incluso en el mundo digital y globalizado, cada vez son más habituales las interacciones y/o publicaciones en las que se pueden observar usos de varios idiomas.

La extensión de esta realidad, y su generalización en entornos cada vez más amplios, se refleja ampliamente en los sistemas educativos. Son muchos los países de distintos entornos (no solamente en Europa, con la UE y sus exigencias de nivel de competencia lingüística) donde el aprendizaje de distintos idiomas se lleva en paralelo, dentro de los propios sistemas educativos estatales, desde los inicios educativos de los niños.

En el contexto educativo hay varias tendencias y metodologías, que se van relevando según se aprecian más o menos exitosas en la tarea de lograr hablantes competentes en distintas lenguas lo más pronto posible, pasando de la simple enseñanza de idiomas al AICLE o a la inmersión lingüística con mayor o menor éxito, dependiendo de la calidad metodológica y de la formación del profesorado encargado de llevar estos programas a efecto.

Pero el post de hoy no es para hablar de metodología lingüística para la adquisición de la competencia comunicativa en varios idiomas, sino para hablar sobre las consecuencias cognitivas que este tipo de exposición lingüística y de aprendizaje conllevan para nuestro alumnado y su desarrollo.

En los últimos cincuenta años se han llevado a cabo diversos estudios sobre este tema. En ellos los investigadores han demostrado que las estructuras y las redes cerebrales de los bilingües son diferentes de las de los que solo hablan una lengua. Por supuesto, como con todo, los cambios en la mente y el cerebro varían en función de cómo el aprendieron el idioma, cuáles son las dos lenguas y el contexto en el que se utilizan. Pero aún así «las consecuencias del bilingüismo no se limitan a la lengua, sino que reflejan una reorganización de las redes cerebrales que tienen implicaciones para las formas en la que los bilingües negocian la competencia cognitiva de manera más general», afirma la doctora Judith F. Kroll, científica cognitiva en la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos.

Según las investigaciones modernas, las ventajas del bilingüismo incluyen:

  • En lo referente a la neurología, se describe una mayor densidad de la materia gris, que contiene la mayor parte de las neuronas y las sinapsis neuronales. El incremento de trabajo que supone el bilingüismo para el cerebro puede ayudar a retrasar enfermedades tales como el Alzheimer o la demencia hasta cinco años. También se habla de una mejora en las funciones ejecutivas, tales como la resolución de problemas o el cambio entre tareas, o a centrarse evitando información irrelevante, debido a la intensidad de la atención necesaria para el cambio entre idiomas.
  • Provee a los hablantes de estructuras lingüísticas y lógicas paralelas, lo que resulta básico para el pensamiento critico y flexible. Así, una persona bilingüe posee: una mayor flexibilidad mental; una superioridad en la formación de conceptos; y conjunto de habilidades mentales más diversificadas.
  • Ciertos estudios centrados en tareas de control cognitivo no lingüístico evidencian ventajas conductuales en los bilingües vs los monolingües.

Por otra parte, entre las desventajas, se pueden citar:

  • Lógicamente, y como puede suponerse, aunque la exposición a múltiples lenguas no es responsable de un trastorno en el lenguaje, sí puede representar una carga adicional en aquellos niños que tienen esa dificultad, interfiriendo con su aprendizaje.
  • Se alude siempre en este apartado a los llamados estados de punta de la lengua -condición cuando no podemos recordar la palabra que queremos hallar, pero tenemos el sentimiento de conocerla, y aun podemos mencionar algunas de sus características, tales como la forma en que comienza o la longitud que tiene- es más frecuente en personas bilingües que en monolingües, sobre todo cuando una parte de la palabra que se busca es común entre ambas lenguas.
  • La interferencia entre las lenguas es un fenómeno que se puede dar en mayor o menor medida dependiendo de un gran número de variables. En cualquier caso, este fenómeno aumenta cuando ambas lenguas son activas y puede ser mayor cuando L1 y L2 son lenguas cercanas.

Con todo esto en mente, se plantea una reflexión. Si bien hace unos años se planteaba el bilingüismo como algo negativo y problemático, y ahora se plantea como la panacea de la enseñanza de las lenguas, la realidad es que no es ni lo uno ni lo otro. Es evidente que tiene ventajas, no solamente en términos de preparación para una realidad globalizada en la que se interacciona cada vez más con más de un idioma, sino también a nivel neurológico o ejecutivo. Pero no lo es menos que presenta una serie de desventajas en determinadas circunstancias de las que hay que ser conscientes y conocedores. Es necesario, por tanto, pasar de un modelo pretendidamente universal a revisar los planteamientos de enseñanza de acuerdo a las características y necesidades personales e individuales del alumnado, como en cualquier otra materia, como en todas las demás. Sin panaceas ni generalizaciones.

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