Temas

Entradas recientes

Suscríbete a nuestra Newsletter

Cuando comenzamos a diseñar una programación educativa estamos organizando objetivos, contenidos, criterios de evaluación y, últimamente, estándares de aprendizaje. Pero si simplificamos todo eso en el fondo lo que pretendemos no es que nuestro alumnado memorice determinados conceptos, sino que desarrollen un tipo de razonamiento que les permita comprenderlo e integrarlo dentro de sus competencias.

Cuando comenzamos a diseñar una programación educativa estamos organizando objetivos, contenidos, criterios de evaluación y, últimamente, estándares de aprendizaje. Dependiendo de nuestra manera de trabajar, o del enfoque que le queramos dar, globalizamos los contenidos, trabajamos por proyectos, planteamos metodologías activas o le damos la vuelta a las clases. En el fondo, lo que estamos intentando hacer es optimizar el proceso de enseñanza para optimizar de esa manera el nivel o el resultado del aprendizaje de nuestro alumnado. Para ello utilizamos planteamientos metodológicos, innovaciones educativas o neuroeducación últimamente, que se supone que nos ofrecen herramientas para dicha optimización.

Pero si simplificamos todo eso en el fondo lo que pretendemos no es que nuestro alumnado memorice determinados conceptos, sino que desarrollen un tipo de razonamiento que les permita comprenderlo e integrarlo dentro de sus competencias. Eso conlleva, necesariamente, un punto en el que el alumnado deja de ser pasivo y comienza a desarrollar un proceso cognitivo activo: lo que viene siendo pensar. La pregunta sería cómo conseguimos poner a nuestro alumnado a pensar. Generalmente hacemos preguntas esperando que provoquen un pensamiento o una respuesta reflexiva. También ponemos en marcha proyectos en los que el alumnado tiene que combinar habilidades y conocimientos previos para llegar a conceptos nuevos utilizando sus propias estrategias, lo que por supuesto conlleva pensar. Podemos proponer trabajos escritos que suponen el desarrollo de un contenido y darle estructura, por lo tanto investigar, pensar y producir. Pero todo eso son organizaciones complejas, que conllevan metodologías complicadas y forman paquetes dentro de nuestras programaciones. Sin embargo, a diario lo que venimos utilizando son estrategias o actividades mucho más cortas, prácticas y directas para generar pensamiento en nuestro alumnado. Vamos a listar algunas de ellas:

1. Dejar que hagan predicciones y comprueban los resultados.

2. Permitir que elaboren teorías y que las comprueben inmediatamente para llegar a conclusiones a partir de ellas.

3. Guiarles y ayudarles a escribir sobre cosas cada vez más complejas, tanto de contenidos objetivos como modo de expresión emocional.

4. Enseñarles los procesos de mediación, mostrándoles la reflexión necesaria durante el proceso y la importancia de la reflexión y las conclusiones finales.

5. Dejarles comenzar cosas nuevas que no conocen, para garantizar que tengan que pensar durante el inicio de la actividad y la aproximación a los conceptos.

6. Promover situaciones en las que tengan que esforzarse en transferir conocimientos o aprendizajes.

7. Ofrecer actividades que tengan feedback inmediato e independiente, de manera que den respuesta en tiempo real a los procesos de pensamiento individuales.

8. Enseñarles la importancia del error como parte positiva y necesaria del aprendizaje.

9. Permitir situaciones en las que el alumnado se aburra. El aburrimiento es imprescindible para la curiosidad.

10. Generar situaciones que tengan que resolver por sí mismos.

11. Valorar y enseñarles a valorar la importancia de su autonomía en términos de capacidades y de resolución de situaciones o conflictos.

12. Ayudarles a tomar conciencia de sus propios procesos de pensamiento, de su valor y de su importancia.

13. Hacer que se fijen en el proceso que han seguido cuando han resuelto algo gracias a su propio esfuerzo y su propia capacidad de pensamiento.

14. Remarcar su progreso y su propia implicación en el mismo.

15. Darles herramientas que les permitan pensar, hacer y resolver por sí mismos y valorar los resultados que obtengan en esos procesos.

16. Fomentar espacios, momentos y ambientes en los que puedan expresar sus logros, sus dificultades y sus dudas y ponerse en camino de resolverlos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Siguiente entrada

Lecturas diciembre 2020

Mar Dic 8 , 2020
Selección de publicaciones relacionadas con el mundo educativo y nuestra práctica docente diaria de los últimos 30 días.

Te puede gustar...

error

Si te gusta el blog, comparte :)