Vivimos en una sociedad global integrada en la que probablemente más que nunca sea imprescindible el uso adecuado de distintos idiomas para conseguir éxito y progreso profesionales. Los beneficios son evidentes y medibles: empieza ser no solamente deseable sino imprescindible en muchas profesiones.

La eficacia comunicativa ayuda a viajar (aunque parezca mentira, volveremos a viajar) y a relacionarnos en distintos ámbitos y situaciones. No importa realmente el nivel propiamente dicho: los hablantes de una lengua agradecen que se intente utilizar, y facilitan, en la medida de sus posibilidades, la comunicación. Una vez que se ha aprendido una segunda lengua, el cerebro tiene unas habilidades, llamadas metalingüísticas, que facilitan aprender otros idiomas. Hablar varios idiomas dispara las conexiones neuronales del cerebro, permitiendo que se utilicen más canales para procesar información. Experimentando con palabras y frases nuevas, la creatividad y lógica cerebrales se incrementan. Aprender y hablar un idioma nuevo dispara la autoconfianza. Crece, asimismo, la percepción de la inteligencia, al tiempo que la memoria, la atención y la concentración mejoran.

A pesar de que está claro que la inmersión lingüística es el mejor sistema para adquirir un nuevo lenguaje, la mayor parte de los escolares cursan al menos dos años de idiomas y no alcanzan nunca la fluidez. Las razones son muchas, principalmente que la mayoría de la gente no tiene (o ha tenido) la posibilidad de acceder a la oportunidad de salir al extranjero el tiempo suficiente como para adquirir correctamente una segunda lengua. Pero eso ha cambiado con la llegada del mundo digital. Lo cierto es que ahora hay medios de lograr una inmersión para los estudiantes mucho más lograda de lo que se ha podido hacer hasta el momento, utilizando la tecnología.

Algunas posibilidades de inmersión digital pasan por nuestros usos tecnológicos habituales:

  • ¿Por qué seguir viendo la televisión en la lengua materna cuando está a nuestro alcance cambiar el idioma? Las comedias, por ejemplo, aunque parezca mentira, suelen ser una buena opción. Los argumentos son predecibles y el lenguaje que utilizan se repite mucho, lo que las convierte en una opción fácil y útil para mejorar la comprensión y el vocabulario.
  • Los ordenadores, teléfonos móviles y demás dispositivos digitales también tienen opciones de idioma muy fáciles de configurar.
  • Encontrar alguien con quien hablar en otro idioma, preferiblemente nativo. Hablar con esta persona será de ayuda para adquirir lenguaje coloquial y modismos. Esto se suele hacer con cierta facilidad en las ciudades grandes, pero es una opción viable en el ámbito digital. Hay aplicaciones tales como Nextdoor o Meetup, donde organizar un club de conversación en el que mucha gente puede reunirse para hablar y socializar.

Debemos recordar, además, que la diferencia, en cualquier aprendizaje, no solamente en la adquisición de una segunda (o tercera) lengua, es la práctica. En términos generales, no somos genios, y conseguir un aprendizaje efectivo conlleva una gran inversión de tiempo. Muchos centros educativos implementan medidas para facilitar la adquisición de segundas o terceras lenguas por parte del alumnado, digitales, inmersivas, etc., que no llegarán a nada sin la participación activa, decidida y persistente, de dicho alumnado.

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